Coco Sotelo Coach

Practicar el perdón a uno mismo nos ayuda a enfocarnos en el futuro y a caminar hacia adelante.

El proceso comienza identificando en lo que nos hemos equivocado. La negación o no aceptación de nuestros actos no nos conducen hacia el perdón a uno mismo, por el contrario, si reconocemos nuestros errores y aceptamos que una parte de nosotros no es perfecta, es ahí donde podemos encontrar el conocimiento del error que nos permite crecer.

Nadie quiere hablar sobre las cosas que en el fondo sabemos que hemos hecho mal a nosotros mismos o a otras personas. Esto puede hacer que nos sintamos culpables o con mucha vergüenza, pero visto desde otra perspectiva nos puede motivar a arreglar el problema de una mejor manera.

Darte otra oportunidad no sólo te permite ser amable sino también constructivo. El perdón a uno mismo nos ayuda a perseverar las relaciones con los demás, mejorar nuestro temperamento y ser más productivos. Se ha demostrado también que reduce los niveles de estrés, lo cual puede ser muy beneficioso para tu salud.

Perdón a uno mismo

Por otro lado, es tan difícil perdonar que el perdón a uno mismo puede volverse un gran reto, ya que existen sentimientos de fracaso. La diferencia entre el perdón y el perdón a uno mismo está en entender.

Perdonar es el acto de disculpar la ofensa recibida de otra persona y para dar paso a la sanación.

El perdón a uno mismo muchas veces lo vemos como la expectativa de hacer mejor las cosas en el futuro y para esto necesitamos sincerarnos, si no lo hacemos, no podremos esperar cambios en nuestras conductas.

No importa si la falta es pequeña o grande, lo que se quiere hacer es restablecer un balance y esto puede tomar meses, años, la ayuda de amigos, profesionales y mucha literatura que podamos encontrar disponible sobre el tema.

Sin embargo, con sólo tener un cambio de perspectiva se puede conseguir el perdón.

Es decir, que cuando analizamos el acto o la circunstancia y si la vemos de una manera más objetiva, esto nos conduce al ámbito de nuestros actos y desear la obtención de mejores resultados.

A veces, la caridad empieza con nuestra persona, es aquí como podemos ser amables con nosotros mismos y con los demás.

Como madre de dos adolescentes y una niña de siete años, muchas veces cuando voy al trabajo me siento culpable por no pasar más tiempo con ellos, llegando a casa estoy tan cansada que a veces me es difícil completar las tareas y a veces incluso, pierdo el control de mi temperamento. Así que cuando se trata de ser padres, el perdón a uno mismo es una táctica de sobrevivencia, la realidad es que al cometer un error necesitamos el perdón a uno mismo para poder regresar al camino y querer trabajar por ser mejores.